Afilados supositorios de realidad en clave humorística, misiles de miras cortas y largo alcance. No hay tregua en los diecisiete temas que componen el cuarto trabajo de estudio (‘Directo a los güevos’, disco en directo del 2009 no cuenta como tal) de esta banda de largo recorrido, que demuestra lidiar como nadie con los juegos de palabras de los títulos de sus canciones, atacando infinidad de temas sociales con un sentido del humor de lo más extremo (como su música al fin y al cabo) que se agradece con la que está cayendo hoy en día.
Sarcasmo y corrosión sin rodeos ni cortapisas, es la seña de identidad de estos navarros que debutan con Maldito Records. Crucificados por el antisistema deja a las claras su amor por el corto metraje (que no cortometraje) de las canciones, martillos pilones de contundencia nuclear que no dejan de arrancar sonrisas desde el saque de centro.
Cómeme la franja de Gaza (ponte tú a hacer una canción sobre el tema de marras que resulte graciosa), Sindrome de Download (crítica voraz al descargador nato) Envidia cocina (ni los cocineros se libran) y, sobre todo, la descomunal Una de rumanos permanecen en la memoria un rato largo, igual que la voz del canalla de Aitor Ibarretxe. Para entenderlo tal y como es, así es como se disfruta un disco de los lehendakaris. Oídos selectivos absténganse.