Con un bagaje de tres álbumes a sus espaldas y sus consiguientes conciertos, los manchegos reúnen en Payasos de Plastilina algunos temas antiguos pasados por la túrmix para actualizar su sonido (Desenamorá, Que corra el aire, Mira niña) y canciones nuevas que funcionan desde la primera escucha como Un turista ruso o Amor embustero. Llevan la fusión en las venas y eso salta al oído cuando se escuchan hasta tres instrumentos de viento (trombón, saxo y trompeta), lo suyo es el rock acelerado mezclado con todo tipo de tonalidades, léase rumba, flamenco, rap, reggae…una especie de Marea meeting La cabra mecánica, como bien deja a las claras Desenamorá.
Son precisamente esos instrumentos de viento los que dan personalidad a las canciones, sonando muy rock cuando hace falta (Un turista ruso) y muy sosegado cuando la situación lo requiere (el comienzo de Amor embustero), mención especial merece este temazo en el que no desentonan ni hasta su parte rap. Las cuidadas y directas letras también son un tanto que se anotan los de Ciudad Real, piezas de desamor, amapolas, sol, calor, a veces muy Extremoduro, todo puesto en la garganta de un Fabián que maneja al oyente a su antojo con esos juegos vocales en Fogata en mi menor o en la mencionada Amor embustero.
Que corra el aire y su espectacular fusión, con esa voz femenina aflamencada que les acompaña en muchas de las canciones y la tremenda balada El jardín, con un estupendo acordeón son, junto a Amor embustero (tercera o cuarta vez que la menciono) la columna vertebral de estos diez quejíos a reivindicar.