SOS 4.8
Murcia - 2,3/05/08

Asistir a un festival siempre tiene cierta mística. Por una lado está la música, los grupos, y además está el ambiente que se crea, el alcohol, las sustancias ilegales (legales en algunos países), el compadreo, etc. Normalmente la música es lo que atrae al público para luego pasar a segundo plano. Hay dos maneras de planteárselo, estar pendiente del grupo o tomarse una cerveza y hablar con la peña con la música de fondo y como excusa.

En el caso de esta primera edición del SOS 4.8, el cartel estaba tan claramente dividido en dos estilos totalmente diferentes –pop - rock el viernes y electrónica el sábado - que yo lo tenía muy claro: mucho interés en ver a James y sobre todo disfrutar con los Kaiser Chiefs, y el sábado, rollo electrónico, banda sonora para tomarme unas cuantas cervezas a la (mala) salud del compañero Fidel. Puntuales como la muerte empezaron los murcianos Second.

Fueron tan puntuales que fueron apenas pude escuchar unos acordes y palpar el ambiente. Tocar de día, como les sucedió a ellos, es siempre una putada, sobre todo con la presión de abrir el festival. Poca expectación. Los siguientes eran los británicos James, presentando su disco de reunión Hey, Ma . Empezaba a anochecer y la cosa iba tomando cuerpo. Estos tipos, sin haber llegado nunca al nivel de estrellas, son míticos.
Y con temas como Getting Away With it, Sometime s o I Wanna go Home se ganaron a la gente. Lo que me pasa con ellos es que a pesar de tener un sonido buenísimo, un cantante en plena forma y algunos estribillos muy guapos, no me acaban de enganchar. Por momentos me recordaban a los U2 de los '80 pero sin rematar. Largos desarrollos, crescendos que parecía que iban a estallar y al final nada. A Rufus Wainwright, perdóneseme la incultura, no lo había oído en mi vida. Además la idea de un tío sólo con su piano y una guitarra en un escenario tan grande y delante de unas 15.000 personas hambrientas de sensaciones fuertes, no me emocionaba. Y sin embargo me gustó.
Con una voz alucinante, un par de cojones y, todo sea dicho, una técnica ridícula con la guitarra, cautivó al más pintado. Su versión al piano de Hallelujah de Leonard Cohen simplemente genial. Una estrella. La melodía de Corrupción en Miami anunciaba la entrada los Kaiser Chiefs. Con temas como Ruby, Angry Mob o Na na na na na tienen ganado al público de antemano. Impecables, con Ricky Wilson dejándose la voz y sin parar de moverse. Pero el exceso de organización hizo que su concierto sólo durase 57 minutos. Tocaron bien, lo tocaron casi todo pero demasiado medido para entrar en horario. Sólo al final con Oh My God se salieron un poco del guión. Total, para luego dejarnos con un tipo en una mesa pinchando chunda chunda. Me faltaba alcohol para eso.
El día siguiente empezó con los fácilmente prescindibles The Cabriolets de Bimba Bosé. Fangoria tiene temas muy guapos - Retorciendo Palabras , Miro la Vida Pasar - de los que enganchan, pero tres cambios de vestuario de Alaska, de 10 minutos cada uno, en una actuación de 1 hora me parece demasiado. No puedo dejar de mencionar los dos guitarras jeviatas que llevan en directo. Más malos que pegarle a un padre. Digitalism tiene buen cartel dentro de su estilo, pero a mí me aburrieron. Mucho ritmo pero ni una sola melodía que recordar. Y así hasta el momento cumbre de la noche, y para muchos del fin de semana, los Chemical Brothers. Los dos tipos estuvieron 20 minutos sobre el escenario sin que nadie se diera cuenta. Un colega me insistía en que eran ellos, y yo le decía que eran los tipos de la limpieza. En cuanto se encendieron las luces todos como locos. A eso lo llamo yo pasar desapercibidos. Visualmente impecables, a la música le faltaba algo. Quizás yo esperaba un concierto más funky, y lo que nos dieron fue una sesión ibicenca de Pachá. No está mal, siempre que estés en Ibiza. Me dejaron con buen sabor de boca, aunque del fin de semana me quedé con la sensación de que podía haber sido mucho más. Eso sí, chapeau para la organización. Nos vemos el año que viene.
texto/ fotos: kiKe nOlan