La noche empezó con una gran introducción de la orquesta, lo cual se convertiría en algo común para la mayoría de temas, un in crescendo que dejaba boquiabiertos a todos los asistentes que servía para dar paso a Los días raros con la estelar y ovacionada aparición de la banda que desató un ruido ensordecedor en el publico al término de este tema y por consecuencia al final de cada uno de ellos, un concierto no apto para oídos sensibles.
Pucho emocionado quiso explicar el acontecimiento comparando el choque de placas tectónicas con el choque de estilos musicales, un símil homenajeando la energía que se desprende de los ciudadanos de Lorca durante y tras la tragedia y que ellos querían transmitir con su fusión.
Al empezar Maldita dulzura el publico pedía insistentemente silencio al resto del aforo atónitos a lo que estaban escuchando, interrumpiendo a menudo con grandes ovaciones o cantando las más de 1500 personas a coro con hits como Copenhague o Salvese quien pueda, temas que la banda interpreto de su anterior disco que terminaron con los presentes en pie continuamente.
Llegó el momento de la despedida y los agradecimientos donde se notó la emoción de la banda hacia el gran equipo humano que estaba en el escenario y tras de él, que convirtieron en realidad estos conciertos. Acto seguido Saharabbey road fue la canción elegida y con la cual los asistentes pedimos nuestro particular bis entonando el “Lalalala y lololo” de la misma.
Regresaron con el tema de las maquetas Iglú entre otros y dejaron al público con ganas de más y por supuesto agradecidos por el gesto tan grande hacia nuestros vecinos de Lorca.
En resumen un concierto mágico y lleno de emociones de Vetusta Morla y La Orquesta sinfónica de Murcia, que esperemos volver a vivir pronto algún día.