Dad y worldmakers tiñeron el concierto de un rock garagero que revolucionó al público asistente. Everybody should love you sonó medida y controlada dejando el caos para I'm happy donde la invitación a bailar se convierte en una obligación. The Troll hizo la función de balada al principio, el público alborotado del resto de temas fue difícil de calmar, pero la banda con su música les hizo callar. It's time when it's time sonó más fresca y cañera dentro de lo que permite el tema. Gold y The Doll consiguieron un toque más enérgico e intenso, al igual que Der Wolfi estuvo impetuosa. Worldmakers se mostró más maduro que en conciertos anteriores, decisivo y descaradamente rockera.
Los nuevos temas que se pudieron mostrar dejan atrás el pop-rock que a veces dejaban caer para hacer una reverencia al rock potente, intenso, atrevido, deslenguado y procaz. The Rebels mostraron su lado más canalla con educación y elegancia. Sonidos pulcros y sucios, un ruido delicioso que puedes degustar como entrante, primer plato o postre. Esta banda madrileña amenaza con pisar fuerte con su segundo trabajo, aprovechando este concierto del Wurtlizer para reivindicar su sitio. Te hacen vivir la música y formar parte del Show, tienen presencia en el escenario y saben como llegar al público.
En conclusión The Rebels dieron un concierto enriquecido en sonidos, variedad de repertorio dejando claro que empieza otra etapa para ellos, ya que su música sonó con más personlidad y actitud.