Crónica de The Rebels en la sala El Sol

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The Rebels The Rebels Estropájara

The Rebels - Sala El Sol - Madrid - 4 de marzo de 2011

 

Álex, Juan y Alfredo, es decir, The Rebels salieron al escenario con su genial atuendo, los gayumbos acompañados de una camisa, poniendo el toque hortera con sus calcetines y deportivas.

 

El alarido del público dio el pistoletazo de salida para que empezara el espectáculo, pero, la detonación sonora vino una vez que el backline estaba preparado.

 

Hubo un segundo eterno, el momento en el que los tres inspeccionaron la sala se miraron entre ellos y empezó a hablar la guitarra con It’s time when it’s time. Uno de los temas tranquilos que componen 'Worldmakers', pero no hay que equivocarse, porque gradualmente se añade la batería y el bajo, que junto con la voz llenan este tema de brío, convirtiéndolo en una balda enamorada del rock.

 

La tranquilidad duró menos de lo esperado, la emoción del público era un estallido de energía que se complementaba con la firmeza que The Rebels mostró sobre el escenario. En el momento que acabó el tema escupieron el rock que esconde su primer trabajo, que destriparon sin piedad, triturando el pop para concebir el rock en estado puro. En escena los temas como Everybody Should love you, Gold, Dear wölf, sonaron cañeros hasta el extremo de rasgar a la razón y dejarse llevar por la pasión que desprendieron.

 

Indudable el momentazo de I’m happy, cuando Álex invitó a los asistentes más felices a que les acompañen sobre el escenario. La gente no dudó en subirse, saltar y brincar con ellos, darles calor, y mostrar su euforia desenfrenada. Out of control no sólo se convirtió en una canción, más bien fue la esencia del concierto. Otro temazo es su versión rockera de la popera canción de The Beatles, Day Tripper.

 

A pesar de que eso fue un momento afamado, las sorpresas no cesaron. Alfredo le bajó los gayumbos a Álex, la respiración de todas las chicas que estaban en la sala se cortó, pero por desgracia llevaba otros de repuesto, de rayas y bastante más hermosos. Juan Sebastian, en la parte de atrás del escenario, pero completamente visible, fue mostrándonos sus encantos desabrochando cada botón de su camisa, exhibiendo su pectoral, así que el alarido se escuchó cuando abandonó la batería para robar el bajo y ponerse en primera fila, convirtiéndose en el protagonista, versionando la canción de The Presidents of the USA, Lump. Alfredo, se mostró todo un conocedor de la batería, ¿habrá cambio de roles?.

 

Ding dong ding dang , el single, fue el momento de los agradecimientos a todos aquellos que colaboraron en el videoclip, lo que la emoción se duplicó y los saltos crecieron, a pesar de estar en una sala subterránea podríamos empezar a temblar porque probablemente con toda la fuerza y potencia con la que la gente saltaba podría derrumbarse.

 

Llegando al final, con tristeza y el subidón en el cuerpo Worldmakers se hizo destacar, matizando la exclusividad de sus composiciones, la evidencia de su calidad musical, tatuando en nuestras retinas el concierto de The Rebels en la sala el sol.

 

Su directo cañero, desgarrado, potente, furioso, vigoroso, auténtico y personal marcan la diferencia y sobretodo invitan a otro directo, sin llegar a cansarse, son como una copa de vino acompañados de una gran cena. Lo que parecía que iba a ir progresivamente acelerándose fue una concentración de ímpetu e intensidad. The Rebels han mostrado una insaciable noche de rock.

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