Con las entradas agotadas desde hacía tiempo, no había sin embargo las descomunales colas de otros conciertos de grupos indies del momento, seguramente porque el espectador medio de Arcade Fire no tiene el impetu y la urgencia de coger el mejor sitio posible para ver el concierto a cualquier coste y por la desacertada elección del telonero.
A las 20:15 empezaron los teloneros, los también canadienses Fucked Up. Si no esta familiarizado con ellos, es un grupo considerado de hardcore punk, muy enérgico, ruidoso y en general bastante bestia, a falta de una palabra mejor. Por poner un ejemplo, su estilo se acercaría más a grupos como Soziedad Alkoholika.El problema con ellos era sencillamente que no encajaban en una velada donde la gente viene predispuesta a escuchar los ritmos pop-rock de los que Arcade Fire hace gala, a menudo bastante suaves y mucho más melódicos que las composiciones de Fucked Up.
Pues bien, Fucked Up hicieron lo mejor que saben hacer; rapidos y enérgicos riff de guitarra y el cantante y frontman Damian Abraham a lo suyo con su particular forma de interpretar a gritos e intentando que la falta de buena calidad en el sonido que resultaba, (más por culpa del técnico de sonido que otra cosa), compensarla con actitud, llegando a quitarse la camiseta (para que os hagais una idea, estamos hablando de alguien que debe andar un poco por encima del metro 80 y los 130 kilos de peso…) y enrollandose el cable del micrófono mientras seguía cantando.
Todo este despliegue se quedó en agua de borrajas, ya que sencillamente el público, que aun no llenaba ni la mitad del pabellón, no había venido a verlos a ellos ni tenía demasiado interés en ver lo que el grupo tenía que ofrecer. Ya volverán y seguro que la próxima vez con un público mucho más afín.
Arcade Fire. Los canadienses sobre la hora esperada, con un mínimo retraso. El escenario, alejandose de grandes y recargados despliegues de otros grupos que han llenado el palacio de los deportes, constaba constaba tan solo de una pantalla grande situada justo detrás, y sobre el mismo, los diferentes instrumentos que Win Butler, Régine Chassagne y el resto de los instrumentistas del grupo, hasta 8 iban a tocar durante su concierto.
El sonido empezó regular al principio y fue mejorando hasta lograr que sonara con total claridad antes de la mitad del concierto, al menos en el lugar donde aquí vuestro cronista se hallaba.
Comenzaron con un rápido y trepidante Ready to Start, de su último disco, que es una canción que resulta ideal para abrir y empezar a calentar al personal que estaba entregado casi desde antes. A este le siguió Month of may, rockera con algún toque punk perfecta con el hilo del concierto. Siguió Neightborhood #2 Laika que fue preludio para el primer momento realmente apoteósico de la noche, No cars go que se ha convertido en uno de los himnos de la banda (siempre teniendo en cuenta que Arcade Fire no tiene un single radiable y de gancho inmediato como sí que lo tienen otros grupos como Coldplay o Muse).
Siguieron con Haití, pais con el que Arcade Fire mantiene una especial actividad de ayuda al desarrollo y Sprawl II (Mountains beyond mountains), canción con la cual hacen una incursión en el territorio electrónico, que hasta este último disco no formaba parte de su repertorio. Llegó el turno de Modern man, una dura crítica al hombre moderno y en mi opinión uno de los cortes más flojos de su reciente disco, que bajó considerablemente el ritmo del concierto, más aún cuando acto seguido tocaron Rococo, un corte también lento y con un estribillo de una estética cacofónica un poco cuestionable pero que al final acaba entrando y hasta enganchando tras repetidas escuchas.
A partir de aquí empieza la mejor parte del show; The Suburbs una canción evocadora en la que Win Butler recuerda su adolescencia en el extrarradio de Houston, y Crown of Love, intimista con un épico crescendo final que acaba en bailes de todo el pabellón. Pero lo mejor estaba por llegar; Neightborhood #1 (Tunnels), en mi opinión la canción más completa de su repertorio, seguida de Keep the car running excelente tema que siguió animando al personal. Procedieron a continuación con We used to wait, que hizo de catalizador para la gran traca final; Neightborhood #3 (Power Out) potentísima canción que fue elevando los ánimos para al final enlazarla de manera magistral sin parón de por medio con la ya mítica Rebellion (Lies) con la que todo pabellón entró en catarsis hasta que sonó la última nota, que dio paso al descanso antes de los bises.
Tras una breve interrupción, reanudaron con Intervention, justo antes de terminar con la última guinda que nos tenían reservada; Wake Up, el auténtico himno coreable de Arcade Fire que hace hermanarse a todos los asistentes en una sola voz, coronado por un cambio de ritmo final que hace que el último minuto de concierto sea de baile desenfrenado hasta que, ahora sí, el concierto toca a su fin.
En general, el publicó salió con caras sonrientes y mucha satisfacción por haber asistido a semejante concierto. En lo particular, decir que lo situo entre los conciertos que más he disfrutado. Un grupo que actualmente está muy en forma y cuyo futuro se antoja realmente prometedor.