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Su carrera siempre va ir unida a la etiqueta de ser el grupo que suena como Supertramp, lo cual puede considerarse como un halago o ser una pesada losa que condicione su trayectoria. La banda de Dan Gillespie en este segundo trabajo sigue fiel a su sonido y nos invita a unirnos a ellos a través de trece canciones repletas de referencias a bandas clásicas como Queen -como recuerdan los coros de Spare Me a los de Freddy Mercury y los suyos-, Abba -Turn it up-, y lo más sorprendente, en Loneliness suenan, conscientemente o no, y lamentablemente, como los Backstreet Boys. |
| Para empezar, erran completamente con la elección del single I Thought it Was Over, que no tiene el gancho de los grandes singles de su primer largo -se echa de menos una Sewn- y encima es casi clónica de I Want You Know, curiosamente, también el tema que abre Twelve Steps And Home (2006). Los mejores momentos de este, en lineas generales, aburrido disco llegan con el pop melancólico a lo Bee Gees de Without You -toda una oda a su Londres natal-, This Time, perfecta para la banda sonora de cualquier película de Richard Curtis, y sobre todo, con el mejor corte del disco, Won't go Away, una joya con ritmo du-duá de la que te enamoras al instante. Curiosamente, el hidden track We Can Dance es de los tres o cuatro temas salvables, una canción de tono folk que podría haber firmado el mismo Mike Oldfield en su etapa del Moonlight Shadow. Si tenían como objetivo superar o igualar los méritos de su debut, está claro que no lo han conseguido. Aprobado raspado. |