Callel

Body Discovery (Aardvark Records) -15-03-2010. Disco internacional de julio
Proceden de la ciudad del whisky y los fantasmas, la encantadora Edimburgo, la capital más bonita de Europa y la tierra que vió nacer a Conan Doyle y a Sean Connery, entre otros.
El debut de estos cuatro escoceses que comparten edad (21 años) y un exquisito sentido de la musicalidad (algo inédito para una banda que ha pasado de gatear a dar sus primeros pasos en tiempo récord, concretamente lo que dura el disco)es de los que dejan huella.

Apoyándose en sus grandes armonías vocales y su imprevisibilidad sonora (tanto que es difícil encasillarlos en algún género), consiguen hacer de su debut uno de los discos más destacados de lo que va de año, imprescindible para entender lo que se cuece en el nuevo indie del Reino Unido.

Our final eight, con su triste violonchelo, es el pistoletazo del salida y una buena muestra del sonido Callel, pop, rock sinfónico, folk, todo lo que te puedas imaginar pasa por la cabeza de estos genios incipientes. Pero no, no llegan y lo vomitan directamente, si no que demuestran ser unos unos auténticos malabaristas instrumentales. Cada nota en su sitio. Como en Best foot on the ground, que suena a Vampire Weekend pero sin tanta percusión, un destello de pop luminoso con toques electrónicos. Si ya con estos dos temas no te enganchas, ya puedes quitar el cd que no tienes remedio. Si eres de los que te gusta ir directo al grano, prueba I’d like to see your brains, una especie de The Byrds meet Simon & Garfunkel que sencillamente deja boquiabierto con sus segundas y hasta terceras voces. Si no te acaba de llegar, escucha Body Discovery, la canción que da título al disco y que reinventa el término “catchy” una base de guitarra punk y un estribillo playero que no paro de tararear desde la primera escucha.

Earthling (Hearts) y Attack me, enchant me son para subir nota, sobre todo esta última, una delicia que habla mucho de la sensibilidad  y delicadeza de esta banda que ya puede mirar desde el punto más alto de su ciudad, el Arthur Seat, sintiendo el mundo a sus pies.

 
suJeto117