Delorentos
Solo hay que echar un ligero vistazo a los apellidos de algunos miembros de la banda (McGuinness y McCormick) para darse cuenta de que estamos ante unos irlandeses de pura cepa, de esos de cervecita negra y posavasos en un pub del país del trébol. Procedentes de Portrane, este cuarteto formado en 2007, ya llega con este a su tercer álbum.
Con cierta reputación y fama en su país pero aún desconocidos para el resto del mundo, a pesar de lucir palmito ya como teloneros de Arctic Monkeys o los extintos Supergrass, muestran su gusto por los sonidos y la estela dejada por bandas como Editors o White Lies (sobre todo estos) sin abandonar nombres clásicos como Pixies (es clara su influencia en la deliciosa Care For) o emular momentáneamente a The Strokes (Petardu)
Relanzado por un tridente de temas (chispazos) que conforma un inicio espectacular, aperturan con Did we ever really try, un tema que resulta de mezclar en una coctelera a Editors y Bloc Party, sirviéndolo frío y en vena y continuado por Bullet in a gun, un himno pop de aires folkies, que remata con la mencionada Care For. Concesiones para rock de estadios en Give it up now, baladas a lo More Than Words (Waited for you so long), un tema tan sedoso que podría protagonizar cualquier anuncio del champú más suave, y un final que no está a la altura del resto del disco en el que descolla Swimmer, que evoca a Mansun y su épica.
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- Fecha de publicación 27 de Enero de 2012
- Compañía discográfica Delo Records
- Puntuación 3.5/5
- Web www.delorentos.net
- Disco del mes de mayo
Nada Surf
Ver a Messi regatear a cinco contrarios y clavarla sutilmente en la red nos parece lo más normal del mundo, un hecho al que ya estamos acostumbrados y que lo damos por habitual pese a lo excepcional de sus logros. Algo parecido me pasa, símil futbolístico aparte, con Nada Surf, con sus canciones de aspecto sencillo, que aparentemente no llaman especialmente la atención, pero que esconden una brillantez inusual en una, ya larga, trayectoria musical que conoce pocos altibajos. Pocas veces fallan, pocas veces decepcionan, y rara la vez que firman un disco malo. Esta vez no iba a ser la excepción.
Las estrellas no entienden de astronomía pero ellos sí, y mucho, sobre como crear una buena canción de power pop, sujeto, verbo y predicado. Como el inicio del álbum, Clear eye, clouded mind, que funciona como un tiro desde la primera escucha, quizá el tema más agresivo de esta compilación de melodías, aspecto destacado de piezas como Waiting for something, más cercana al pop que al power. Algo diferente es When I was young, un baladón con un poderoso in crescendo que incide en letras que hablan de juventud desperdiciada y de personajes que esperan una señal, como en el guiño a Truffaut, Jules and Jim. Teenage dreams (nunca es tarde, y eso que ya fueron “populares”) Snow on the mountain o Let the fight do the fighting confirman a una banda en estado de gracia permanente. Más de lo mismo pero mejorado.
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- Fecha de publicación 23 de Enero de 2012
- Compañía discográfica Barsuk Records
- Puntuación 4/5
- Web www.nadasurf.com
- Disco del mes de abril
Florence & The Machine
Nada menos que a Coldplay consiguieron arrebatar Florence Welch y su banda el primer puesto de las charts británicas no hace mucho, y es que la impronta que dejaron con su debut ‘Lungs’ (2009), otro número uno en su día, fue de banda a tener en consideración, sobre todo personalizando en el carisma y el aura de semidiosa de Florence, a la que algunos ya comparan con Kate Bush.
Apoyados en unos cuidados arreglos de piano y violín, Only it for a night transporta a los tiempos de Enya, a la vez que transluce su gusto por las letras etéreas. En Shake it out, se desprende de malas vibraciones a través de un tema quizá algo sobreproducido y estridente. Y entonces vuelve el arpa, cómo se echaba de menos el instrumento al que sacudieron el polvo con Lungs, para incorporarlo a la naturista What the water gave me, tamizados folkies recorren todo el álbum, ahora incorporando un punto mainstream para ganar adeptos indecisos.
La balada Never let me go deja bien claro que la película va de coros celestiales asociados a una voz prodigiosa, al igual que la suave Breaking down, con fantásticos violines sirve para narrar una historia de terrores infantiles, la pecadora Lover to lover es una cuidada pieza de soul del bueno, la apabullante No light, no light, con un piano eclesiástico a lo Like a prayer alcanza los mayores picos de calidad del disco, revelaciones y desvelos pululan por la cabeza de la andrógina Florence, igual que no duda en proclamar que “I’ll be dead before the day is done” en la siniestra, en fondo y forma, Seven Devils, que no desentonaría para nada como tema central de El Exorcista.
Los ritmos tribales también tienen cabida en la densa Heartlines, casi desde el mismo fondo de la jungla. Spectrum casi parece una continuación de la anterior, al no perder de vista las percusiones y recuperar el arpa marca de la casa. All this and heaven too es un ladrillo por su firmeza (ese in crescendo es matador) y Leave my body, algo más indigesta que el resto del álbum, es un manifiesto con coros góspel donde la artista ruega por un momento de brillantez, algo que ha conseguido de sobra con este Ceremonials.
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- Fecha de publicación 31 de Octubre de 2011
- Compañía discográfica Island Records
- Puntuación 4.5/5
- Web http://www.florenceandthemachine.net
- Disco del mes de diciembre
The Rapture
Tras unos primeros discos de aspecto marginal con tendencia al underground y al funky de saldo, tuvo que llegar su Echoes (2008) y, principalmente la canción que da título al disco, la alucinante sintonía de la rompedora serie británica Misfits (cosa curiosa porque ellos son tan americanos como el que más) para revelar quien se escondía tras esa cabecera y empezar su viaje de oreja a oreja.
‘In the grace of your love’ tiene tanto de genialidad como de excentricidad, sin un patrón fijo pero manteniendo su esencia electrónica, con teclados intergalácticos como en la apertura, Sail away, donde el, en ocasiones, desagradable timbre de voz de Luke Jenner,sobrevuela una catarata de samplers y teclados rimbombantes anticipando esa exquisitez llamada Miss you, una canción que deja claro que del amor al odio hay una delgada línea, y donde la melodía es puro vicio! Blue Bird se aproxima a lo que vienen haciendo los MGMT, Come back to me es un tema que empieza como un corrido mexicano mezclado con ritmos bachateros, para acabar siendo un hit discotequero sin rozar siquiera por un instante el ridículo, In the grace of your love (la canción) está repleta de riffs traviesos y Never die again, funky psicotrópico, muestra a unos The Rapture en racha.
Rollercoaster es repetitiva hasta decir basta pero sirve para comprobar como se las gasta a la batería Vito Roccoforte. Children y su emotiva letra que habla del ¿suicidio de la madre de Jenner? es power pop a lo Weezer, de hecho si escuchas esta canción seguro que tu cerebro piensa en Cuomo ipso facto, al igual que Can you find a way remite a Klaxons.
Las dos últimas canciones son posiblemente el mejor cierre de álbum del año, con How deep is your love a ver quién es el guapo barra guapa que se atreve a proponer como momento piano del año el de Every teardrop is a waterfall estando el de la canción con guiño a los Bee Gees, irremediablemente acabarás cantando ese “Let me hear that song” hasta horas intempestivas. It takes time to be a man (con otro piano matador) no es tan redonda pero podría haberse parido en cualquier año, desde los 60 hasta hoy dia, la típica canción que no envejecerá jamás y que aúpa este trabajo como una rara avis que desprende calidad por los cuatro costados.
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- Fecha de publicación 23 de Agosto de 2011
- Compañía discográfica DFA Records
- Puntuación 4/5
- Web www.therapturemusic.com
Miles Kane
Para unos, la cara b de Alex Turner, para otros, un genio a la altura del cantante de los Arctic. En su estreno en solitario, el cantante de The Rascals engrasa las muescas de su revólver para ofrecer un debut sorprendente que, junto con el ‘Suck it and see’ de los Monkeys y el ‘Submarine’ de Turner, conforman un triunvirato triunfante al que luego recordaremos pasados los años cuando echemos la vista atrás hacia el 2011.
Una sinuosa batería, un bajo profundo, una guitarra sesentera y muchos kilos de descaro, esto es Come Closer, que invita a acercarse a unos coros festivaleros perfectos para arrancar un álbum. Si la cabeza se te mueve de izquierda a derecha y tu dedo corazón y pulgar se rozan para forman un chasquido es que te has dejado contagiar por la magia de Rearrange, compuesta a pachas con Alex Turner como muchas de las canciones, donde, bajo una capa de cuerdas distorsionadas se esconde todo un señor single. My fantasy (con la colaboración de Noel Gallagher) recoge ecos de T-Rex embellecida por recursos de viento y un estribillo dulce como el almíbar y Counting down the days podría pasar perfectamente por ser una canción de The Last Shadow Puppets.
Better left invisible es pura psicodelia, Quicksand la banda sonora del perfecto guateque, Inhaler, repleta de ramalazos Arctic, la gloriosa Kingcrawler deudora de The Coral y Take the nigth from me, especial retrotema para cuando las luces se apagan y oh, sorpresa! estáis los dos solos en el centro de la pista de baile.
La oscura Telepathy, Happenstance, con la colaboración vocal de actriz Clemence Poesy, y la reposada balada que da título al disco ponen el cierre a la poco más de media hora de disfrute.
Mister Kane acaba de nacer, dejen paso al talento.
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- Fecha de publicación 9 de Mayo de 2011
- Compañía discográfica Columbia
- Puntuación 4/5
- Web www.mileskane.com
- Disco del mes de octubre
Arctic Monkeys
Lejos ya de los imberbes y frenéticos sonidos de su gran debut ‘Whatever people say I am, I’m not’, la ligera decepción de su continuación ‘Favourite Worst Nightmare’ y la inmersión en la oscuridad de un ‘Humbug’ que mejora con los años, ‘Suck it and see’ es la confirmación de un genio, Alex Turner, que hace bien poquito nos ponía los pelos como escarpias con las canciones para la imprescindible banda sonora de la película Submarine, con la que volvío a sacar el conejo de su chistera (al igual que pasó con The Last Shadow Puppets), para dejar una estela de canciones imborrables a su paso.
Este es un disco que unirá a los amantes del pop con fuste y a los rockeros con hambre de temas con sustancia, es esa mezcla (aunque predominen los tonos pop) la que hace de este álbum un must hear para todo el que aprecie la música con mayúsculas.
She’s Thunderstorms y su pop retrocinefilomelódico esconde bajo una batería machacona un tema que podría estar perfectamente en el disco debut de The Last Shadow Puppets, en Black Treacle se encuentran las guitarras más juguetonas de su carrera, Brick by Brick y su “I wanna rock & roll” es un látigazo que muestra a unos monkeys explorando sonidos desconocidos hasta la fecha , The Hellcat spangled shalalala nos sorprenderá cantando “another fucking shalalala” cuando menos te lo esperes, melodías simples que pueden con las masas, o eso es lo que ellos dicen.
Riffs potentes inéditos en su carrera como los de la tremenda Don’t sit down cause I’ve moved your chair habla mucho de la heterogeneidad de su nueva propuesta, a veces anárquica como en la desfasante Library Pictures, esta más cercana a su primer disco. All my owns stunts, una de mis favoritas, demuestra su admiración hacia The Coral. Reckless Serenade y Piledriver Waltz (esta recuperada del ep Submarine, ¿mejor canción del año?) son dos inspiradísimas joyas a las que se une la tierna Love is a laserquest (quietas las manos debajo de la mesa!)
Y si había alguna duda sobre el estado de forma de los de Sheffield, solo tienes que escuchar Suck it and see y That’s where you’re wrong, guitarras luminosas y coros epatantes que no hacen otra cosa sino confimar su plena madurez artística y musical y el hecho que ya dejaron de ser aquellos adolescentes fluorescentes.
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- Fecha de publicación 6 de Junio 2011
- Compañía discográfica Domino Records
- Puntuación 5/5
- Web www.arcticmonkeys.com
- Disco del mes de julio
New York Dolls
Los New York Dolls son un grupo sorprendente. Sorprende que con sólo dos discos grabados en los años 70 se convirtieran en referencia para bandas de punk rock –incluyendo a los mismísimos Ramones- y metal. Sorprende que sólo dos de sus miembros originales –el cantante David Johansen, y el guitarra Sylvain Sylvain- sigan vivos. Y desde luego sorprenden las canciones de Dancing Backwards On High Heels, su quinto disco y el tercero desde su regreso en 2004. Y es que si los Dolls han sido siempre conocidos por su sonido rockero tirando a punk, en su nuevo disco han ido en busca de las raíces del rock n’ roll, navegando por el sonido de los ’50 y ‘60. Si escuchando Fabulous Rant y Round And Round She Goes -con su poderoso sonido de saxo- te parecerá estar en aquellos años en un oscuro garito en las entrañas del Bronx, con Kids Like You creerás estar escuchando un disco de los Platters sacado de la vieja colección de vinilos de tus padres.
You Don’t Have To Cry te parecerá una canción de The Mamas & The Papas puestos hasta arriba de tequila, y aún quedará espacio para el reggae en Baby Tell Me What You Are On y End Of The Summer, y el sonido Motown en Funky But Chic –fantástica-, todo ello pasado por el filtro de la voz aguardentosa de Johansen, cada día más parecido físicamente a Mick Jagger. Dancing Backwards On High Heels sorprende con la primera escucha, engancha con la segunda y enamora con la tercera. En su nota de prensa, Sylvain dice que este es el disco más creativo en el que ha trabajado nunca, y desde las primeras notas queda bien claro por qué. Altamente recomendado.
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- Fecha de publicación 18 de marzo de 2011
- Compañía discográfica Blast Records
- Puntuación 4/5
- Web http://www.nydolls.org
- Disco del mes de junio
Beady Eye
Como una pataleta de hermano malcriado con ganas de tomarse la venganza por su mano, Liam Gallagher secuestró a todo el line-up de los extintos (de momento) Oasis para estamparle Beady Eye, la nueva formación del benjamín de la familia, en plenos morros a su hermano. A la espera de una respuesta fraternal en forma de disco en solitario de Noel, la nueva propuesta de la recién parida banda mantiene el tipo en todo momento. Canciones con consistencia que rememoran sonidos del primigenio britpop, pero que también suenan en ocasiones al rock bailable más clasico, resucitando el estilo Jerry Lee Lewis, todo ello aderezado con altas dosis de dureza facial cuando calcan el estribillo del clásico de The Beatles Get Back (óigase Standing On The Edge Of The Noise) o imitan el All You Need Is Love cambiando de rumbo a tiempo en la, por otra parte, magnífica The Roller.
Four letters (posiblemente fuck), un comienzo con la garra de los temas que abrían los primeros discos de Oasis (Rock & Roll Star) y con un poderío instrumental que deja en segunda plano la forzada garganta del insurrecto hooligan del City, marca la senda de una afortunada colección de piezas pop de lo más aseadas recubiertas de un halo de guitarras acústicas causantes de las firmes Millionaire y la mencionada The Roller. A lo largo del disco apenas se atisba momento alguno de decaimiento, de hecho, se marcan un final de álbum de lo mejorcito de este año, The Beat Goes On brilla como la que más y The Morning Son (una mezcla entre Married With Children y Champagne Supernova) es un inspirado epílogo a la altura de los otrora reyes del britpop.
Si hubiera que equiparar este disco con la inevitable sombra de Oasis como telón de fondo, sería un gran término medio a caballo entre los últimos bodrios de los de Manchester y sus gloriosos dos primeros discos.
Informacion adicional
- Fecha de publicación 28 Febrero de 2011
- Compañía discográfica Beady Eye Records
- Puntuación 4/5
- Web www.beadyeyemusic.com/music.php
- Disco del mes de abril
British Sea Power
Empieza como un tren que parece que va a descarrilar (Who’s in control) recorriendo bellos paisajes (Gorgie Ray o Luna) para acabar con la velocidad de una tartana cuesta arriba (Once More Now) con el peligro de quedarte dormido con el traqueteo. Esa es la impresión errónea que puede dejar en algunos el quinto disco de los BSP, una excelente colección de canciones que no alcanza a ser su mejor álbum por la inconsistencia de algunas de las mismas. Le falta homogeneidad y le sobra chulería (un tema de 11 minutos en la parte final!) quizá el gran borrón de unos de los primeros largos del año, aunque se marquen notaza al final, y aunque Who’s in control sea para enmarcar, con ese ramalazo punk más típico de los primeros Manic que de los de Scott Wilkinson (aka Yan)
Sin embargo, es de justicia señalar que es en los términos medios donde sacan a relucir su extraordinario repertorio de pop épico, un sello propio que va ganando adeptos disco tras disco, con temas como We are sound o Mongk II. Aunque, sorprendentemente, es con su primer single, Living is so easy, con el que se están ganando al personal con una suerte de pop naif y tontorrón (terreno que no suele habitar el sexteto de Brighton) una delicia en clave irónico/misógino que hasta los niños de primaria pueden corear.
Un disco que huele a Bowie (Georgie Ray) Los Campesinos (Observe The Skies), o Pearl Jam (Thin Black Sail es Do The Evolution segunda parte) y en el que la sombra de Arcade Fire planea a cada esquina.
Han tenido tardes mejores, pero, aún y todo, seguro que será uno de los imprescindibles de 2011 y un grower como la copa de un pino.
Informacion adicional
- Fecha de publicación 10 Enero de 2011
- Compañía discográfica Rough Trade
- Puntuación 4/5
- Web www.britishseapower.co.uk
- Disco del mes de marzo
White Lies
Se esperaba mucho más de este ‘Ritual’, las expectativas eran altas (su debut no se lo salta un gitano) y las ganas el doble. Pues bien, la primera en la frente. Is love, una apertura que promete más de lo que da, resulta ser una pieza machacona que no logra arrancar en ningún momento, dejando un sabor agridulce, algo que endulza (y de qué manera) el tema cumbre del álbum, Strangers, teclados clónicos de The Killers (sigue siendo una constante su parecido con los californianos) y una ambientación demoledora que llega a erizar el alma; estos si son los White Lies de su debut coñe!. El single adelanto, Bigger than us, aparte de su gran clip, musicalmente también tiene algo que decir, canción correcta a la primera escucha y, ahora poco menos que imprescindible.
Si el disco acabara aquí sería un perfecto single con sus caras b, pero al cuarto tema te vienen a la mente tres adjetivos: sobreproducido, rimbombante y pretencioso. Solo así podían parir cosas como Peace & Quiet, el primer gran bajonazo del álbum, una canción que parece robada a los peores Klaxons (¿los de su último disco quizás?) o Streetlights, deudora de unos Editors a la hora de la siesta. Solo ramalazos aislados (Turn the bells, Bad love) y la curiosidad de disfrutar con el parecido de las voces de Harry McVeigh, vocalista de los londinenses y el de Dave Gaham (Depeche Mode) hasta casi parecer su impersonator, no salvan un muy discreto segundo disco. Con algo más de inspiración y menos de sobreproducción (algo escandaloso por momentos) y de letras cortadas por el mismo patrón del tipo “que bala perdida soy, voy a drogarme y a pegarme un tiro” o, directamente y sin andarnos con rodeos, sin temas tan cantosos (por lo horrible) como The Power & The Glory o el cierre Come Down (¿pero esto qué es, los NSYNC?) ahora posiblemente estaríamos hablando de otra cosa. Espero que levanten cabeza.
Informacion adicional
- Fecha de publicación 17 Enero de 2011
- Compañía discográfica Fiction
- Puntuación 2.5/5
- Web www.whitelies.com